Era Viernes y ya habia salido el sol, un sol lleno de vitalidad, que algunos podemos sentir con fuerza y otros lo veian como una gran bola de fuego encima de sus cabezas, empezaba el dia, rompiendo agua, en medio de la nada, pero a la vez rodeada de mucha gente, esa gente que cada dia la acompañaba en la calle donde vivia, era más que gente para ella, era su familia.
Su embarazo estaba ya en la recta final, él había decidido salir en ese instante, su madre, muy joven para un país en el que el hambre y la falta de medios, hacen que cada día sea una aventura.
Él no paraba de empujar, queria ver ese sol, tan maravilloso que tenemos, él queria ver que vida le esperaba, queria sentir la fuerza en la que su madre lo estaba pariendo, en medio de la nada, queria mirarla, con esos luceros tan lindos, que le brindo la vida.
Ella, en ese momento cuando lo tuvo en sus manos sintió miedo y una sensación muy extraña de responsabilidad, ya no era lo mismo vivir en la calle, ya tenia que preocuparse porque esos luceros tan lindos no se apagaran por falta de comida o por frio, tenia que velar porque su mirada no se fuera apagando, y un día decidió con todo el dolor de su alma, de entregar a ese pedasito de su alma, a la policia, para que lo llevaran a un orfanato, para que alguna familia lo adoptara, y velara por el todos los días.
Su mirada tan profunda y bonita, esconde esa parte de su vida, una vida que me encargaré que él recuerde y no olvide, porque un 14 de marzo, su madre trajo al mundo a mi bebe, y yo me comprometi con la vida, que esos luceros tan lindos siempren irradiaran felicidad.
14 Marzo del 2008 a las 10 de la mañana, estaba viniendo al mundo mi bebe.